viernes, 31 de diciembre de 2010

Te debo una,


Cuando subo a tu casa y me dices desde tu cuarto, "cierra la puerta, que estoy en bragas, y ven rapido". Y tus manos huelen a mandarina y a subrayador y al final de la tarde mi cuerpo huele a madarina, y a subrayador, y a semen, y a felicidad.
Luego te digo que me voy y te enfadas, me tiras cosas, me llamas "imbecil, hijo de puta, ¡CABRÓN!", pero me dejas claro que tenemos prohibido querernos, bajo pena de decapitación, decapitación, cruel y vil decapitación.

El el portal me encuentro con tu hermano "¡Ey!Javi¿quétal?" "Bien, ¿ya vienes de con mi hermana?" "Cuando subo esa deja de ser tu hermana".

Mis amigos me mandan describirte y no me sale ni tu nombre, pero voy corriendo y te dibujo con una tiza en el suelo de la plaza, sorteando los chicles y las cascaras de mandarina que hay en el suelo.
No estoy de acuerdo con la Ley Sinde, con la jubilación a los 67 años ni con la guerra de Irak, pero tampoco estoy de acuerdo con el color de tus ojos, con la forma de tu cintura ni con la pisada de tus pies al caminar.
¡Que fácil es echarle la culpa al de detrás! Es muy fácil decir "tu lo has jodido, eres mala y sólo quieres verme llorar". Pero no nos damos cuenta de que la forma en la que nosotros mismos actuamos no siempre está bien, nos comportamos como estúpidos y niñatos por no poder admitir que quieres a una tia más que a tu propia vida, que la amas por encima de gobiernos y libertades, que te quieres pasar toda tu puta existencia entre sus piernas.
Paso por tu calle y te asomas a la ventana y me tiras un subrayador azul y me pongo cachondo. Sólo quiero subir subir, pero están tus padres en casa y ya he estado hace un rato con mi boca en tu esternón, así que decido esperarte en el banco, sentado en el respaldo, comiendo pipas de calabaza.
Sales del portal, en pijama, corres hacia mi, te persigue una reina gorda y roja que grita "¡QUE LES CORTEN LA CABEZA!". Me abrazas, me susurras "te lo dije, bajo pena de decapitación, decapitación, cruel y vil decapitación".

jueves, 9 de diciembre de 2010

Tierra.

Ondi quiera que m´acercu
afinu bien el oidu
por si escucho alguna voz
que me regali el sentiu.

Algú acento ehtremeñu,
alguna voz de-mi tierra,
ese es el más grandi empeñu
al que mi alma s´aferra.

Sentil jablal de mi Cáceres,
de mi pueblu y sus aldeas,
de su vino y sus mujeres
y el jamún de patanegra.

¡Qui grandi e mi Estremaura
dende cerca de Oropesa
jasta´l dinal de las Jurdes,
el Arañuelo, la Vera.

Y ese Jerti que platea
sobre el Valle de Plasencia,
y ese verdi del tabacu
que va del Valle del Tietar!

¡Que grandi es mi Estremaura!
¡Que llanos, que sol, que cielo!
¡Que encinar, que tierna albura!
¡Con cuantu amor la recuerdu!

Por esu, si jablan de ti,
yo a escuchá siempri me queu,
¡y ay de la voz qu´al jablarti
a ti nu te mandi besus!

¡Que naide valga diciendu
malis de la mi Estramaura
porque yo no-lo consientu
y me juego l´asaura!

Estremaura no es esu
que alguna genti se cree
no es comarca, ni senderu,
ni es olvio, ni vejez.

Qu´es una parti d´España
con historia, rango y ser,
y jarta ya de patrañas
y de güelva usté otra vez.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Coincidencias.


-Perdón.
-No pasa nada.
-¿Qué tal?
-Bueno...bien, ¿Tú?
-¡Genial! ¿Cómo te llamas?
-¿Me dejas sentarme?
-¡Oh! Sí, claro.
-Gracias.
-¿Cómo te llamas?
-Te he dicho que me llamo Laura.
-¿Me lo has dicho? Se me habrá pasado. Yo soy Carlos
-Encantada...
-¿Por qué has cogido este bus?
-Voy a ver a mi novio.
-¿Tienes novio?
-Sí, si voy a ver a mi novio, es que tengo novio.
-Claro, que tonto.
-¿Mi novio?
-¡No! ¡Yo soy tonto!
-¿Tú eres tonto?
-¡Oh, sí! Soy verdaderamente imbécil.
-¿Y eso?
-Porque, joder, yo ni siquiera iba a coger este bus, lo que pasa es que te he visto y he subido corriendo porque quería conocerte, pero el bus se ha puesto en marcha y ya no puedo bajar.
-¿Qué? ¿Y qué coño piensas hacer ahora?
-La verdad es que no lo sé, ¿dónde vive tu novio?
-En Alemania, Erasmus.
-¿Y este bus se dirige allí?
-Sí.
-Vaya...eso es un problema. ¿Crees que tiene camas de sobra?
-¿Qué? ¡No vas a venir conmigo a ningún sitio!
-Pero, ¿por qué? Quiero conocer en persona al puto tio que ha conseguido que le quieras.
-Pero tio, ¿quién coño eres?
-Carlos.
-Eso ya lo sé, ¿de qué me conoces?
-En realidad de nada, pero me gusta el color de tu maleta.
-¡¿Te has montado en un bus que se dirige a Alemania para conocerme solo porque te gusta el colro de mi maleta?!
-Es la razón de más peso, sí.
-Esto es de locos.
-¡Pero aun no te he contado lo mejor!
-¿Qué es lo mejor?
-¿Te acuerdas del chico al que preguntaste en la estación si este bus era el que iba a Alemania?
-Sí.
-Pues es un verdadero mentiroso, es mi hermano, lo conozco desde toda mi vida y nunca ha dicho una verdad.
-¡¿Este bus no va a Alemania?!
-Ojalá, la verdad es que se queda en París...
-¡¿Qué?! ¡¿Y tu lo sabias desde el principio?!
-No, mi hermano me dijo que iba a Madrid.
-¿Entonces cómo sabes que va a Paris?
-Lo vi antes de subir, lo pone en la luna, deberías haberte fijado.
-¿Y qué coño hago yo ahora en París? No conozco a nadie, eres un cabrón.
-¿Cómo que no conoces a nadie? Me conoces a mi.
-¡Yo a ti no te conozco de nada!
-¿Entonces cómo sé que te llamas Lorena?
-Me llamo Laura.
-Eso, Laura.
-Dejame salir, voy a hablar con el conductor.
(...)
-El conductor me ha dicho que parará cuando pueda y podré bajarme.
-¿Puedo bajar contigo?
-No, bastante me has jodido ya.
-¡Pero yo quiero bajar!

-No te olvides de coger la maleta del maletero. Mírala, es gris, es preciosa, ¿A dónde vas a ir ahora?
-¿Me puedes dejar en paz?
-Sí, en cuanto se vaya el bus.
-¿Por qué?
-Porque en realidad sí iba a Alemania. ¿Quieres una caña?
...
-¿Invitas tú?

sábado, 11 de septiembre de 2010

ç


Pueden pasar un millón de cosas, que al final lo único que importa son las personas. Da igual como visten, cuanto miden ó cuanto pesan, sólo importa si se comprometen a estar a tu lado siempre, a no vacilar ante los problemas.

Me da miedo pensar que podría confiar mi vida en unos cuantos, es como si no te pertenecieses, y me acojono sólo de pensarlo. Pero también lo contrario, que esos cuantos confien en mi sus vidas y tener que estar siempre dispuesto a no defraudar, a ser un payaso para hacer reir, a que no se sientan equivocados al confiar en mi, y no lograr eso me da mucho más miedo.

Porque, joder, es tan flipante tener amigos. No digo que paso el día pensando en vosotros, porque eso sería mentir, pero sí hay momentos en los que me acuerdo de repente en algo que nos ha sucedido y, como que me bloqueo unos segundos, como que no se donde meterme ni que hacer para no emocionarme.

Ahora será el momento de que lleguen los siguientes, de conocer gente nueva que quizás sean mejores que vosotros, aunque les va a costar, porque yo no estoy por la labor, pero les haré parecer importantes para no defraudarlos si ellos creen en mi amistad.

Y también me acojona que esto sea como los campamentos, o como los colegas que conoces jugando al voley en la playa, que dices las míticas frases "nunca te olvidaré" ó "siempre estaremos en contacto" y con el paso del tiempo pasas por su tuenti un día y descubres que ya no sabes nada de ellos.

A partir de ahora me bastará con un "ey" de vez en cuando, y que Mireia no me elimine del tuenti porque se pique a llegar a los 150 amigos. Que María me acepte unos patucos, que Patri me deje hacer sonar su espalda, que Sara enceste la bolsa de basura en la papelera, que Adry se saque el carnet ó que Nati no deje de ser mi puto paracaidas.

Ya, vuelvo a ser el de siempre. !Gordas, feas, enanas, negras¡ (Eructo, eructo, eructo).

jueves, 8 de julio de 2010

Muerte.


Ya sé que los temas de mis entradas se están volviendo monótonos y aburridos porque sólo utilizo la tercera persona del femenino singular, pero es que me sale solo, es algo que no se puede controlar.

Os voy a contar un sueño que tuve el otro dia ; (como ya habreis deducido, esta entrada es para la reflexión y me da igual si os gusta o no, porque hoy pienso en alto).

"Desperté en un lugar áspero y viejo, un suave balanceo me empezaba a marear, al incorporarme vi que estaba subido en una barca, era de madera. La niebla lo cubría todo, pero conseguí distinguir la figura de un hombre, oscura, allá a lo lejos. "¿Quién eres y por qué estoy aquí?" dije. "Mi nombre es Caronte y tú estás muerto" contestó, con voz seca y desganada. Me empezé a tocar, yo me sentía, no podía estar muerto, todo parecía igual. Me levanté y miré a los lados, quería salir de alli. "No mires al Estigia" dijo Caronte. No hice caso y miré hacia el agua. Allí había cientos de ánimas, con las bocas abiertas y la piel pálida. Una gritó mi nombre, era ella, cuyo nombre no diré aquí. Sus rizos rojos, sus ojos negros y sus anchas caderas eran la prueba. Sí, era ella.
Estiró el brazo, como queriendo tocarme, y yo estiré el mio, la quería sentir. Cada vez estabamos más cerca, Caronte gritaba, pero yo no hacía caso, era realmente preciosa, la podía oler. Y me agarró, tiró de mi con tal fuerza que caí de la barca, el agua estaba fria, y me sumergió, cada vez más abajo, ya me faltaba el aire, "da igual" pensé "ya estoy muerto y estoy agarrado de su mano". Y entonces cogí aire y me soltó, y ya no estaba en el agua, empecé a caer, no me podía mover, el golpe debió haber sido mortal, pero no lo fue. Allí me quedé sobre el suelo, en una habitación oscura, pero con un rayo diminuto de luz que entraba por un agujero, en lo alto de la pared. Intenté levantarme, pero no fui capaz, tenía puesta una camisa de fuerza, me quedé unos minutos mirando a la nada, pensando en todo lo que estaba sucediendo. Entonces entró un hombre, Érebo dijo que se llamaba. Me quitó la camisa de fuerza y me ató a unas cadenas, quedandome abierto como una estrella, a merced de todos los elementos. Érebo se esfumó y decidí dormir. Pero empecé a notar un gran peso en el pecho, cada vez más fuerte, me hacía daño, sólo me quería encoger, pero no podía. Apreté las cadenas y los dientes, mis caderas se levantaron del suelo, ya no podía más, empezaba a llorar."
Y entonces desperté. Estaba en mi cama, sudando, tu estabas a mi lado, te tenía cogida la mano derecha, como en el Estigia, y la izquierda reposaba sobre mi pecho, ese era el peso, lo que me había hecho despertar. Ese peso de tu mano era el puto amor, sí, eso es el amor, y que la gente se deje de gilipolleces. Sólo su mano pesa lo insufrible sobre mi cuerpo. Ahóra habreis averiguado que es lo que siento, y eso sí que estoy seguro que durará hasta el día de mi muerte, porque lo he visto. He estado con Caronte, en su barca, navegando sobre el Estigia, y esa es la prueba.

miércoles, 23 de junio de 2010

Bichos.


Y hoy mi mejor y único amigo se llama Brugal, él, al menos, no de meja tirado cuando las estrellas se me caen al suelo, cuando los gatos callejeros me gritan "Te lo dijimos, ella no es moralmente correcta para ti".

Y las rosas se oscurecen cuando escuchan mis pasos.

Y los libros se me cierran cuando sienten tu aliento.

Y las arañas con minifalda de las esquinas cada vez me atraen más con sus telas.

Cupido tiene artritis en la muñeca y ya no lanza flechas contra ti.
Y que si quieres te regalo todas mis próximas vidas, pero esta dejamela para mi, ya estoy demasiado viejo y cansado para esta mierda, tus piernas ya no me hacen sentir.

Y que más da, vida mia, si al fin y al cabo sólo fuiste todo para mi.

sábado, 12 de junio de 2010

La conversación.


Ring Ring.

-¿Si?, ¿quién es?
-Buenas señora, ¿está su hija?
-Sí, pero se está duchando.
-¡Ah! Bueno...pues digale cuando termine que me llame.
-No, no, esperala, si no tardará nada, además, ¿es que no quieres hablar con tu suegra?
-Emm...vale, como quiera.
-¿Te gusta mi hija eh? Es muy guapa, de pequeña todo el mundo lo decía, pero vamos, ahora es que es toda una señorita, ¡y con novio! ¡Ay, que alegría me dio cuando me lo dijo!, además que, por lo que me cuenta, pareces un chico muy bueno, cuidamela ¿eh? ¿cuánto llevais juntos?
-8 meses
-¿Tanto? Esta hija mía, a mi me dijo que llevabais sólo 5, en fin, se le habrán torcido las cuentas. ¿Y tus padres qué tal? Diles que cuando quieran pueden venir a tomar café, ¿tus padres beben café? A mi me gusta, pero es que luego paso unas noches muy malas. "¡No bebas café!" me dice siempre mi marido, pero claro, si vienen tus padres a beber café no les voy a hacer el feo de quedarme yo bebiendo otra cosa, ¡faltaría más!, porque yo no se si mi hija te habla de nosotros, pero esta casa es muy tradicional y muy correcta, aquí se hace todo como Dios manda, y no es que seamos muy creyentes, no te vayas a creer, yo sólo rezo de vez en cuando, y mi marido va a misa cuando está obligado a hacerlo, pero que tampoco somos de esos hippies que no creen en nada y queman contenedores y cultivan tomates, no, en mi casa se toman las doce uvas todas las nocheviejas, me acuerdo en la última nochevieja..
-¿No termina ya su hija?
-¡Que sí! Que estará al terminar, por cierto, ¿vosotros ya lo habeis hecho?
-¿El qué?
-¡Que va a ser! ¿Es que eres tonto? ¿tu te crees que las madres no nos damos cuenta de las cosas? Claro que lo habreis hecho, pero hacerlo con precaución, tu ponte siempre preservativo, que yo por ahora no quiero nietos, que soy muy joven.
-Mire señora...yo sólo quería decirle una cosa a Rosa, pero es que tengo prisa y no puedo esperar más.
-¿Rosa? ¿qué Rosa? Mi hija se llama Claudia.
-Perdón, creo que me he confundido al marcar.

martes, 1 de junio de 2010

Tu conejo.


Ya con tu cuerpo no siento nada, mis dedos dicen que solo nostalgia, pero la nostalgia es una mentira que inventamos los mayores para que los niños dejen de llorar.

Ahora tu cuerpo baila tango con otro señor, quizás más alto, quizás mas guapo, quizás mejor. Pero puedes estar segura de que él no te lo hará como yo, a la luz de los mecheros.

Tápate la boca con el pañuelo cuando tengas miedo de tu propia vida, toda tu puta vida.
Cuando me decias que mi formalidad debía durar ochenta y siete segundos.
Acojonate cuando me veas pasar de la mano de damiselas entrenadas.

Que no querida, que ya no más nada, he dejado de dar cuerda al reloj, el tiempo se ha parado, no me untará con nata montada. ¡Oh!

Puedo hasta llegar a jurar que el país de las maravillas ya no está en tu entrepierna, tu conejo blanco se metió por otra puerta.

Y si sólo pidiera un deseo, que tu cuerpo se deformara, que tu piel se arrugara, ¡que tu olor se esfumará!, joder, ya llevo tres...

Lo peor es que ya no puedo beber cerveza, porque cada vez que me emborracho no puedo dejar de pensar el lo magnífico que es tu cuerpo.

Que si la vida es un respiro, yo te respiro dos veces.

sábado, 8 de mayo de 2010

Ocurrirá mañana.


Tranquila, que no estás enferma, bueno, un poco retrasada sí que eres, pero lo que a ti te pasa se llama amor, no te preocupes que no es nada grave, tus padres lo tienen desde hace años y seguro que siguen follando todavía.

Oye, que a mi me pasa igual, hay veces que me dejas tonto, como, por ejemplo, cuando vienes tiritando de frio en diciembre y me derrites el helado y me fundes el caramelo. Cuando siempre encuentras el momento oportuno para soplar justo cuando estoy apunto de colocar la última carta en la pirámide de mi existencia.

¿Te acuerdas cuándo me unté de pintura los dedos? Te dejé con todo el cuerpo de color azul, no quedó un sólo centímetro de piel que no acariciase, parecías una puta pitufa a la que estaba a punto de violar.

Cuando acepté que me raparan el pelo por poder meterte la mano por debajo de la falda y soñar que tus prados eran mios, y tu hostia fue la más maravillosa que jamás me han dado.

Pero luego te conquisté, anda que no tuve que beber cerveza para calmar mis nervios, fue una amiga tuya que me dijo "llamala", y ahí estaba yo, como un loco subnormal gritando tu nombre por todo Madrid, luego me dijo que no, que te llamara al movil, porque no estabas cerca.

Estabas dormida y me mandaste a la mierda, quizás fue porque no me atreví a decir una sola palabra y creiste que se habían confundido, pero, joder, yo me había atrevido a llamarte y tus primeras palabras me mandaban donde peor huele, y creeme que habría ido...si hubiese sabido dónde está ese sitio.

Y aquí estoy ahora, sentado en el banco de un parque en una ciudad que no conozco, que pena que nada de lo que he escrito sea verdad, pero estoy seguro que todo esto ocurrirá mañana. Porque me encantais tu, tu cuerpo y tus pisadas, que daría por ti todo, vulgar desconocida.

Una pena que no me pidas nada.

viernes, 23 de abril de 2010

pb


Hoy bailaremos en este baile para dos porque estamos atados por la cintura, el vals de los patos y las ranas de corral, y vomitaremos las llaves de nuestras costillas en un estanque lleno de peces.

Déjame desnudarte de cintura para arriba, que te tumbe encima de las ramas de los árboles de mi azotea, y que te lo haga como lo hacen los monos.

Oye, que tu olvidate de lo que digan los demás, que sé que tu y yo podrémos hacerlo, que en esta cosa nuestra hay que ser dos, aunque cuando pones las moñadas en los folios dibujas sólo un corazón.

Y perdona por darte mi palabra de escribirte un millón de versos para decirte que en realidad los versos no valen para nada, que las letras no importan, lo único que importa es ellenguajenoverbal.

Súbete al barco que yo lo echo todo por tierra, caprichoso el azar este, nunca me has venido a buscar, fue sin querer.

sábado, 10 de abril de 2010

Felicidad


La felicidad no depende de uno mismo, de si tu estás bien o te quieres más de la cuenta. La felicidad depende del efimero susurro del vuelo de las abejas que pasan rozando los labios de un pianista empedernido, de que la más baja de la clase encuentre debajo de las delicadas notas musicales al hombre-jirafa que la llevará a fermentar cerveza en la parte oscura de la luna, de que la tristeza de un cuadro escuche en la radio que las cigüeñas vuelven nadando de África.

La felicidad depende de que un chasquido de dedos apague las velas desperdigadas por todo el pasillo, de que los gatos callejeros den color a los árboles sumergidos en lienzos con sus bolígrafos desgastados, que el cansado viajero vuelva a ver la corteza donde años atras marcó con la navaja el nombre de una dama que ya ha dejado de existir.

La felicidad solo depende de que las personas a las que de verdad quieres estén bien o quieran a alquien más de la cuenta.

Soy feliz.

domingo, 21 de marzo de 2010

Narciso.


¿Que miras imbécil? Que no eres más tonto porque no te entrenas, solo a ti se te ocurre compar un ticket para viajar montado en una nube por el fondo del mar, ¿quién te has creido que eres? A ver si pensamos un poco más las cosas antes de actuar, que por cada paso que das pisas una mierda nueva. ¿Te acuerdas de la última vez que la jodiste? Quisiste saltar de un paracaidas pero al reves, despegando desde el suelo...cómo ibas a salir volando, si no hacía ni pizca de viento. O cuando prometiste que la esperarias para siempre, y a los trece segundos ya la habías olvidado. No confio en ti, nada. Nadie se atreve a darte la mano, porque aprietas demasiado fuerte el hombro. ¡Que dejes de mirarme! Dime si alguna vez me has sido sincero, estúpido oportunista, largate por el mismo camino que tus pies han formado mientras dabas vueltas en círculo, y cuando llegues al final, a lo más profundo del abismo, gritame desde el fondo, para que pueda reirme a carcajada limpia mientras te ayude a subir de nuevo, trepando por mis pies. Eres verdaderamente gilipollas, ¿no ves que si te vas tengo que seguir a la pata coja? Da todas las voces que quieras, gritame hasta enmudecer, que nadie te escucha, solo yo, desde el otro lado del espejo.

jueves, 11 de marzo de 2010

Razón.


¿Dónde se ha metido la razón?, mi instinto no para de buscarla. La euforia dice que le gritó mientras se alejaba hacia las esquinas donde las putas regalan sentimientos a punto de suicidarse. Creo que se metió detrás de nuestras historias para no dormir, encima de tus pupilas que sienten el olor de mis manos desorientadas, debajo de la túnica de personas que caminan sin rumbo fijo hacia el lugar determinado. La razón se ha ido porque tú me has atado con esposas a la cama. Porque los pájaros que rondan mi cabeza se han escondido detrás del lápiz de un loco pintor que difumina las sonrisas de las amadas que quieren algo a cambio. Porque las siluetas de los perros callejeros atemorizan a los niños desde las ventanas de su cuarto. Mi razón ahora se guía por el instinto. Razón vuelve, prometo cambiar.

lunes, 1 de marzo de 2010

Se vende.


Vendo fiebre, vendo una vía de tren oxidada, una marea baja, una baraja de naipes, vendo humildad, vendo valor y dignidad. Te vendo mi dirección del aburrimiento, vendo tus labios, un abanico de otoños, una lámpara que jamás ha sido frotada, vendo la masa del viento. Vendo una sombra que ha quedado por encima de su dueño, vendo espinas de un pescado que se muerde la cola, vendo cuadro pintado por un loco bohemio que solo quiere llorar, vendo dos maletas y una almohada sin sueño. Vendo una mano que masturba las primaveras, vendo la ventana de mi sótano, un cajón de corcho, vendo mis sonrisas, pero solamente las primeras. Vendo prostituta autista, un revolcón en la arena, una chaqueta sin botón, un recuerdo nublado, vendo anciana que no para de gritar que ya nada vale la pena. Vendo hoguera empapada de sudor, vendo okupa millonario, termitas en un armario, sonrisas de tanatorio, instituto sin horario. Vendo chupa de cuero enmohecida, vendo una tarde resucitada, mejilla que no se deja besar, un perchero que no sabe bajarse los pantalones, vendo casita de chocolate encantada. Te regalo un corazón mojado y te compro la luna, chinchetas, pijamas y esa pila de trastos amontonados.

sábado, 20 de febrero de 2010

A la luz de las farolas


Que vale, que no importa, yo cierro los ojos y pienso que ya no hay nada, donde están tus tonterías. Ya he terminado de contar las estrellas, a los sapos ya les ha salido pelo, los cerdos pasan volando a ras del suelo, todos los gusanos forman una sola linea recta, y sigo esperando con las manos abiertas, las cuerdas de tu guitarra se me clavan en el hombro, haces pinchos morunos con mis pensamientos, pero esta tontuna quien la ha inventado, que le meto de hostias. ¿De verdad no te llamas Soledad? Yo, ahora en serio, te invitaria a patinar sobre hielo en el fondo del infierno, que se le va a hacer, estas cosas son así, que lo imposible se hace posible y viceversa, sobre todo viceversa. Y la verdad es que muy guapa no eres, y mucho menos atractiva, pero yo juro que eres más guapa que la luz de las farolas y más atractiva que las esquinas. Los amores desgraciados no se deben coleccionar, almenos no de esa forma que tu lo haces, que está muy feo. ¡Que os voy a contar yo a vosotros! Si en realidad las vidas más complicadas son las mejores, sin duda. En fin...¿de verdad que no te llamas Esperanza?