
Hoy bailaremos en este baile para dos porque estamos atados por la cintura, el vals de los patos y las ranas de corral, y vomitaremos las llaves de nuestras costillas en un estanque lleno de peces.
Déjame desnudarte de cintura para arriba, que te tumbe encima de las ramas de los árboles de mi azotea, y que te lo haga como lo hacen los monos.
Oye, que tu olvidate de lo que digan los demás, que sé que tu y yo podrémos hacerlo, que en esta cosa nuestra hay que ser dos, aunque cuando pones las moñadas en los folios dibujas sólo un corazón.
Y perdona por darte mi palabra de escribirte un millón de versos para decirte que en realidad los versos no valen para nada, que las letras no importan, lo único que importa es ellenguajenoverbal.
Súbete al barco que yo lo echo todo por tierra, caprichoso el azar este, nunca me has venido a buscar, fue sin querer.

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