viernes, 31 de diciembre de 2010

Te debo una,


Cuando subo a tu casa y me dices desde tu cuarto, "cierra la puerta, que estoy en bragas, y ven rapido". Y tus manos huelen a mandarina y a subrayador y al final de la tarde mi cuerpo huele a madarina, y a subrayador, y a semen, y a felicidad.
Luego te digo que me voy y te enfadas, me tiras cosas, me llamas "imbecil, hijo de puta, ¡CABRÓN!", pero me dejas claro que tenemos prohibido querernos, bajo pena de decapitación, decapitación, cruel y vil decapitación.

El el portal me encuentro con tu hermano "¡Ey!Javi¿quétal?" "Bien, ¿ya vienes de con mi hermana?" "Cuando subo esa deja de ser tu hermana".

Mis amigos me mandan describirte y no me sale ni tu nombre, pero voy corriendo y te dibujo con una tiza en el suelo de la plaza, sorteando los chicles y las cascaras de mandarina que hay en el suelo.
No estoy de acuerdo con la Ley Sinde, con la jubilación a los 67 años ni con la guerra de Irak, pero tampoco estoy de acuerdo con el color de tus ojos, con la forma de tu cintura ni con la pisada de tus pies al caminar.
¡Que fácil es echarle la culpa al de detrás! Es muy fácil decir "tu lo has jodido, eres mala y sólo quieres verme llorar". Pero no nos damos cuenta de que la forma en la que nosotros mismos actuamos no siempre está bien, nos comportamos como estúpidos y niñatos por no poder admitir que quieres a una tia más que a tu propia vida, que la amas por encima de gobiernos y libertades, que te quieres pasar toda tu puta existencia entre sus piernas.
Paso por tu calle y te asomas a la ventana y me tiras un subrayador azul y me pongo cachondo. Sólo quiero subir subir, pero están tus padres en casa y ya he estado hace un rato con mi boca en tu esternón, así que decido esperarte en el banco, sentado en el respaldo, comiendo pipas de calabaza.
Sales del portal, en pijama, corres hacia mi, te persigue una reina gorda y roja que grita "¡QUE LES CORTEN LA CABEZA!". Me abrazas, me susurras "te lo dije, bajo pena de decapitación, decapitación, cruel y vil decapitación".

jueves, 9 de diciembre de 2010

Tierra.

Ondi quiera que m´acercu
afinu bien el oidu
por si escucho alguna voz
que me regali el sentiu.

Algú acento ehtremeñu,
alguna voz de-mi tierra,
ese es el más grandi empeñu
al que mi alma s´aferra.

Sentil jablal de mi Cáceres,
de mi pueblu y sus aldeas,
de su vino y sus mujeres
y el jamún de patanegra.

¡Qui grandi e mi Estremaura
dende cerca de Oropesa
jasta´l dinal de las Jurdes,
el Arañuelo, la Vera.

Y ese Jerti que platea
sobre el Valle de Plasencia,
y ese verdi del tabacu
que va del Valle del Tietar!

¡Que grandi es mi Estremaura!
¡Que llanos, que sol, que cielo!
¡Que encinar, que tierna albura!
¡Con cuantu amor la recuerdu!

Por esu, si jablan de ti,
yo a escuchá siempri me queu,
¡y ay de la voz qu´al jablarti
a ti nu te mandi besus!

¡Que naide valga diciendu
malis de la mi Estramaura
porque yo no-lo consientu
y me juego l´asaura!

Estremaura no es esu
que alguna genti se cree
no es comarca, ni senderu,
ni es olvio, ni vejez.

Qu´es una parti d´España
con historia, rango y ser,
y jarta ya de patrañas
y de güelva usté otra vez.