miércoles, 24 de noviembre de 2010

Coincidencias.


-Perdón.
-No pasa nada.
-¿Qué tal?
-Bueno...bien, ¿Tú?
-¡Genial! ¿Cómo te llamas?
-¿Me dejas sentarme?
-¡Oh! Sí, claro.
-Gracias.
-¿Cómo te llamas?
-Te he dicho que me llamo Laura.
-¿Me lo has dicho? Se me habrá pasado. Yo soy Carlos
-Encantada...
-¿Por qué has cogido este bus?
-Voy a ver a mi novio.
-¿Tienes novio?
-Sí, si voy a ver a mi novio, es que tengo novio.
-Claro, que tonto.
-¿Mi novio?
-¡No! ¡Yo soy tonto!
-¿Tú eres tonto?
-¡Oh, sí! Soy verdaderamente imbécil.
-¿Y eso?
-Porque, joder, yo ni siquiera iba a coger este bus, lo que pasa es que te he visto y he subido corriendo porque quería conocerte, pero el bus se ha puesto en marcha y ya no puedo bajar.
-¿Qué? ¿Y qué coño piensas hacer ahora?
-La verdad es que no lo sé, ¿dónde vive tu novio?
-En Alemania, Erasmus.
-¿Y este bus se dirige allí?
-Sí.
-Vaya...eso es un problema. ¿Crees que tiene camas de sobra?
-¿Qué? ¡No vas a venir conmigo a ningún sitio!
-Pero, ¿por qué? Quiero conocer en persona al puto tio que ha conseguido que le quieras.
-Pero tio, ¿quién coño eres?
-Carlos.
-Eso ya lo sé, ¿de qué me conoces?
-En realidad de nada, pero me gusta el color de tu maleta.
-¡¿Te has montado en un bus que se dirige a Alemania para conocerme solo porque te gusta el colro de mi maleta?!
-Es la razón de más peso, sí.
-Esto es de locos.
-¡Pero aun no te he contado lo mejor!
-¿Qué es lo mejor?
-¿Te acuerdas del chico al que preguntaste en la estación si este bus era el que iba a Alemania?
-Sí.
-Pues es un verdadero mentiroso, es mi hermano, lo conozco desde toda mi vida y nunca ha dicho una verdad.
-¡¿Este bus no va a Alemania?!
-Ojalá, la verdad es que se queda en París...
-¡¿Qué?! ¡¿Y tu lo sabias desde el principio?!
-No, mi hermano me dijo que iba a Madrid.
-¿Entonces cómo sabes que va a Paris?
-Lo vi antes de subir, lo pone en la luna, deberías haberte fijado.
-¿Y qué coño hago yo ahora en París? No conozco a nadie, eres un cabrón.
-¿Cómo que no conoces a nadie? Me conoces a mi.
-¡Yo a ti no te conozco de nada!
-¿Entonces cómo sé que te llamas Lorena?
-Me llamo Laura.
-Eso, Laura.
-Dejame salir, voy a hablar con el conductor.
(...)
-El conductor me ha dicho que parará cuando pueda y podré bajarme.
-¿Puedo bajar contigo?
-No, bastante me has jodido ya.
-¡Pero yo quiero bajar!

-No te olvides de coger la maleta del maletero. Mírala, es gris, es preciosa, ¿A dónde vas a ir ahora?
-¿Me puedes dejar en paz?
-Sí, en cuanto se vaya el bus.
-¿Por qué?
-Porque en realidad sí iba a Alemania. ¿Quieres una caña?
...
-¿Invitas tú?