sábado, 8 de mayo de 2010

Ocurrirá mañana.


Tranquila, que no estás enferma, bueno, un poco retrasada sí que eres, pero lo que a ti te pasa se llama amor, no te preocupes que no es nada grave, tus padres lo tienen desde hace años y seguro que siguen follando todavía.

Oye, que a mi me pasa igual, hay veces que me dejas tonto, como, por ejemplo, cuando vienes tiritando de frio en diciembre y me derrites el helado y me fundes el caramelo. Cuando siempre encuentras el momento oportuno para soplar justo cuando estoy apunto de colocar la última carta en la pirámide de mi existencia.

¿Te acuerdas cuándo me unté de pintura los dedos? Te dejé con todo el cuerpo de color azul, no quedó un sólo centímetro de piel que no acariciase, parecías una puta pitufa a la que estaba a punto de violar.

Cuando acepté que me raparan el pelo por poder meterte la mano por debajo de la falda y soñar que tus prados eran mios, y tu hostia fue la más maravillosa que jamás me han dado.

Pero luego te conquisté, anda que no tuve que beber cerveza para calmar mis nervios, fue una amiga tuya que me dijo "llamala", y ahí estaba yo, como un loco subnormal gritando tu nombre por todo Madrid, luego me dijo que no, que te llamara al movil, porque no estabas cerca.

Estabas dormida y me mandaste a la mierda, quizás fue porque no me atreví a decir una sola palabra y creiste que se habían confundido, pero, joder, yo me había atrevido a llamarte y tus primeras palabras me mandaban donde peor huele, y creeme que habría ido...si hubiese sabido dónde está ese sitio.

Y aquí estoy ahora, sentado en el banco de un parque en una ciudad que no conozco, que pena que nada de lo que he escrito sea verdad, pero estoy seguro que todo esto ocurrirá mañana. Porque me encantais tu, tu cuerpo y tus pisadas, que daría por ti todo, vulgar desconocida.

Una pena que no me pidas nada.