viernes, 23 de abril de 2010

pb


Hoy bailaremos en este baile para dos porque estamos atados por la cintura, el vals de los patos y las ranas de corral, y vomitaremos las llaves de nuestras costillas en un estanque lleno de peces.

Déjame desnudarte de cintura para arriba, que te tumbe encima de las ramas de los árboles de mi azotea, y que te lo haga como lo hacen los monos.

Oye, que tu olvidate de lo que digan los demás, que sé que tu y yo podrémos hacerlo, que en esta cosa nuestra hay que ser dos, aunque cuando pones las moñadas en los folios dibujas sólo un corazón.

Y perdona por darte mi palabra de escribirte un millón de versos para decirte que en realidad los versos no valen para nada, que las letras no importan, lo único que importa es ellenguajenoverbal.

Súbete al barco que yo lo echo todo por tierra, caprichoso el azar este, nunca me has venido a buscar, fue sin querer.

sábado, 10 de abril de 2010

Felicidad


La felicidad no depende de uno mismo, de si tu estás bien o te quieres más de la cuenta. La felicidad depende del efimero susurro del vuelo de las abejas que pasan rozando los labios de un pianista empedernido, de que la más baja de la clase encuentre debajo de las delicadas notas musicales al hombre-jirafa que la llevará a fermentar cerveza en la parte oscura de la luna, de que la tristeza de un cuadro escuche en la radio que las cigüeñas vuelven nadando de África.

La felicidad depende de que un chasquido de dedos apague las velas desperdigadas por todo el pasillo, de que los gatos callejeros den color a los árboles sumergidos en lienzos con sus bolígrafos desgastados, que el cansado viajero vuelva a ver la corteza donde años atras marcó con la navaja el nombre de una dama que ya ha dejado de existir.

La felicidad solo depende de que las personas a las que de verdad quieres estén bien o quieran a alquien más de la cuenta.

Soy feliz.