
Pueden pasar un millón de cosas, que al final lo único que importa son las personas. Da igual como visten, cuanto miden ó cuanto pesan, sólo importa si se comprometen a estar a tu lado siempre, a no vacilar ante los problemas.
Me da miedo pensar que podría confiar mi vida en unos cuantos, es como si no te pertenecieses, y me acojono sólo de pensarlo. Pero también lo contrario, que esos cuantos confien en mi sus vidas y tener que estar siempre dispuesto a no defraudar, a ser un payaso para hacer reir, a que no se sientan equivocados al confiar en mi, y no lograr eso me da mucho más miedo.
Porque, joder, es tan flipante tener amigos. No digo que paso el día pensando en vosotros, porque eso sería mentir, pero sí hay momentos en los que me acuerdo de repente en algo que nos ha sucedido y, como que me bloqueo unos segundos, como que no se donde meterme ni que hacer para no emocionarme.
Ahora será el momento de que lleguen los siguientes, de conocer gente nueva que quizás sean mejores que vosotros, aunque les va a costar, porque yo no estoy por la labor, pero les haré parecer importantes para no defraudarlos si ellos creen en mi amistad.
Y también me acojona que esto sea como los campamentos, o como los colegas que conoces jugando al voley en la playa, que dices las míticas frases "nunca te olvidaré" ó "siempre estaremos en contacto" y con el paso del tiempo pasas por su tuenti un día y descubres que ya no sabes nada de ellos.
A partir de ahora me bastará con un "ey" de vez en cuando, y que Mireia no me elimine del tuenti porque se pique a llegar a los 150 amigos. Que María me acepte unos patucos, que Patri me deje hacer sonar su espalda, que Sara enceste la bolsa de basura en la papelera, que Adry se saque el carnet ó que Nati no deje de ser mi puto paracaidas.
Ya, vuelvo a ser el de siempre. !Gordas, feas, enanas, negras¡ (Eructo, eructo, eructo).

No hay comentarios:
Publicar un comentario